Juicios entre bambalinas – Judicis entre bambolines

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Como dice Susana Gisbert en su blog www.conmitogaymistacones.com , nuestro mundo judicial es un teatro, donde diariamente se representan las vidas de personas anónimas y no tan anónimas que tienen la suerte o a veces la desgracia de verse envueltos en procedimientos judiciales.

Un día u otro de nuestras vidas pasaremos por los juzgados, es obvio y natural, nuestro mundo se rige por el derecho y es normal que en algún momento topemos con la justicia. Es habitual tener un juicio laboral, ¿quién no ha sido despedido alguna vez? O un procedimiento civil, ¿cuantas parejas no se divorcian? O incluso juicio penal si nos han robado el coche….

Entrar por la puerta del juzgado no suele ser un plato de buen gusto, y es que los nervios nos traicionan, si somos la estrella, de repente nos encontramos rodeados de personas sentadas en los estrados, vestidos todos de rigurosas togas negras, la verdad es que desde fuera da un poco de miedo…

Pero no temáis, lo que pase dentro de la sala sigue un guión establecido: hay un primer acto dónde se presentan las partes y el juez pregunta si hay algo que impida la celebración del juicio, algo parecido al “que hable ahora o calle para siempre” de las bodas de Hollywood. Después cada narrador –los abogados- presentan la obra desde su punto de vista, lo que llamamos la fase de alegaciones. Tras esta pequeña introducción entramos en el segundo acto o fase probatoria en la que habitualmente intervienen los protagonistas de nuestra obra, las partes, los interesados en el juicio, nuestros actores principales; y también los testigos, esos secundarios que pueden dar un giro inesperado a la trama de la obra cuando el narrador les da la palabra. Finalmente el tercer acto se cierra con las conclusiones a modo de resumen de lo que hemos visto durante todo el juicio. Aquí vuelven a asumir el protagonismo nuestros narradores, los abogados que hacen una breve crítica/resumen al director que lo ve desde el palco – el juez- de lo que ha ocurrido a lo largo de la obra. Para finalizar el juez dirá aquello también tan cinematográfico de “visto para sentencia”, y todos para sus respectivas casas.

Sin embargo, la bajada del telón real será en “diferido”, pues con todo lo que ha visto y los documentos que se han aportado, nuestro director, en su faceta de dramaturgo y en la soledad de su despacho le pondrá el final adecuado. Y recordad que, aunque sea difícil de aceptar y hayamos trabajado muy bien el texto, a menudo, en las decisiones de la justicia hay un solo personaje ganador.

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Com diu Susana Gisbert en el seu blog www.conmitogaymistacones.com, el nostre món judicial és un teatre, on diàriament es representen les vides de persones anònimes i no tan anònimes que tenen la sort o de vegades la desgràcia de veure’s embolicades en procediments judicials.

Un dia o un altre de les nostres vides passarem pels jutjats, és obvi i natural, el nostre món es regeix pel dret i és normal que en algun moment topem amb la justícia. És habitual tenir un judici laboral, qui no ha estat acomiadat alguna vegada? O un procediment civil, quantes parelles no es divorcien? O fins i tot judici penal si ens han robat el cotxe….

Entrar per la porta del jutjat no sol ser un plat de bon gust, i és que els nervis ens traeixen, si som l’estrella, de sobte ens trobem envoltats de persones assegudes en les estrades, vestits tots de rigoroses togues negres, la veritat és que des de fora fa una mica de por…

Però no temeu, el que passi dins de la sala segueix un guió establert: hi ha un primer acte on es presenten les parts i el jutge pregunta si hi ha alguna cosa que impedeixi la celebració del judici, alguna cosa semblant a “que parli ara o calli per sempre” de les bodes de Hollywood. Després cada narrador –els advocats- presenten l’obra des del seu punt de vista, del que en diem la fase d’al·legacions. Després d’aquesta petita introducció entrem en el segon acte o fase probatòria en la qual habitualment intervenen els protagonistes de la nostra obra, les parts, els interessats en el judici, els nostres actors principals; i també els testimonis, aquests secundaris que poden donar un gir inesperat a la trama de l’obra quan el narrador els dóna la paraula. Finalment el tercer acte es tanca amb les conclusions com a resum del que hem vist durant tot el judici. Aquí tornen a assumir el protagonisme els nostres narradors, els advocats, que fan una breu crítica/resum al director que ho veu des de la llotja – el jutge- del que ha ocorregut al llarg de l’obra. Per finalitzar el jutge, dirà allò també tan cinematogràfic de “vist per a sentència”, i tots cap a les seves respectives cases.

No obstant això, la baixada del teló real serà en “diferit”, doncs amb tot el que ha vist i els documents que s’ha emportat, el nostre director, en la seva faceta de dramaturg i en la solitud del seu despatx li posarà el final adequat. I recordeu que, encara que sigui difícil d’acceptar i hàgim treballat molt bé el text, sovint, en les decisions de la justícia hi ha un sol personatge guanyador.

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ocho apellidos…del derecho – vuit cognoms…del dret

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Ocho apellidos….del derecho

El derecho es una gran familia, con sus peculiaridades y diferencias. Cada rama o “apellido” tiene distinto origen (fuentes del derecho), sus propias normas de funcionamiento (derecho procesal) y normas internas (derecho positivo).

Lo más común es que tengamos un problema jurídico y no sepamos a que tipo de juzgado debemos dirigirnos: ¿Primera instancia? ¿Instrucción? ¿Contencioso? ¿Social? El abogado nos conducirá al juzgado correspondiente. Pero cuando, por ejemplo, recibimos una citación del juzgado en casa los primeros minutos son interminables…¿qué he hecho? ¿qué querrán de mi?

Tranquilos, lo primero que hay que hacer es leer pausadamente el documento un par de veces, generalmente no nos va a dar muchas claves, pero por lo menos nos va a decir de donde viene y en calidad de qué tenemos que ir al juzgado.

Es importante mirar cual es el tipo de juzgado, la jurisdicción de éste. Hablamos de jurisdicción para hacer referencia a la organización de los juzgados por materia o competencia es decir, temas o familias del derecho.

Uno no va al juzgado con la misma tranquilidad si le llaman para un tema de penal que para un tema de civil, laboral o contencioso-administrativo.

En este sentido podemos hablar comúnmente de cuatro jurisdicciones, la civil, la penal, la contencioso-administrativa y la laboral/social. Si la citación proviene de un juzgado de primera instancia, tranquilos, es un civil (disputas entre la comunidad de vecinos, matrimonial, contratos, herencias), para ser más concretos hay que decir a grandes rasgos que la jurisdicción civil soluciona problemas entre particulares. Si viene de un  juzgado de instrucción es cuando empezamos a ponernos nerviosos, la jurisdicción penal asegura el orden público tramitando y juzgando los delitos y las faltas (puede que hayamos sido testigos de un accidente, una pelea, un atraco…o lo que es peor, parte en alguno de ellos), aunque puede que venga de un juzgado de lo social si hemos tenido problemas en el trabajo el INEM o la Seguridad Social, o de un contencioso-administrativo si lo que tenemos es un procedimiento contra la Administración como por ejemplo por un recurso contra una multa de tráfico. Para liarnos más, también es posible que el asunto venga de un juzgado mixto (primera instancia e instrucción), en el que se tratan tanto temas civiles como penales, aquí, para distinguir a qué rama del derecho se refiere el asunto probablemente habrá que mirar el tipo de procedimiento.

Dentro del orden civil y del penal también hay subcategorías especializadas, esto es, podemos encontrar que en algunos partidos judiciales, en materia civil además de los juzgados de primera instancia haya juzgados especializados en familia o mercantiles. Dentro de la rama penal, también podemos encontrar juzgados de menores o de violencia doméstica. El laboral y el contecioso-administrativo, como ya son suficientemente especializados no requieren, de momento, de más distinciones.

En definitiva, este lío de los apellidos del derecho, pese al principio nos pueda llevar a confusión, es esencial para conocer las organización por materias jurídicas y es un concepto que debemos tener claro ya que esencial para poder actuar ante los juzgados y sobretodo para saber cual es la ley aplicable tanto al proceso como al fondo del asunto.

Así que aunque parezca que más que ocho apellidos del derecho esto sea un culebrón, no os preocupéis, sin prisa pero sin pausa seguiremos desenredando el derecho, y sin duda cada una de sus distintas jurisdicciones.

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Vuit cognoms….del dret

El dret és una gran família, amb les seves peculiaritats i diferències. Cada branca o “cognom” té diferent origen (fonts del dret), les seves pròpies normes de funcionament (dret processal) i normes internes (dret positiu).

El més comú és que tinguem un problema jurídic i no sapiguem al tipus de jutjat hem de dirigir-nos: Primera instància? Instrucció? Contenciós? Social? L’advocat ens conduirà al jutjat corresponent. Però quan per exemple rebem una citació del jutjat a casa, els primers minuts són interminables…què he fet? què voldran de mi?

Tranquils, el primer que cal fer és llegir pausadament el document un parell de vegades, generalment no ens donarà massa indicacions, però almenys ens dirà d’on ve i en qualitat de què hem d’anar al jutjat.

És important mirar quin és el tipus de jutjat, la seva jurisdicció. Parlem de jurisdicció per fer referència a l’organització dels jutjats per matèria o competència és a dir, temes o famílies del dret.

No anem al jutjat amb la mateixa tranquil·litat si ens criden per a un tema de penal que per a un tema de civil, laboral o contenciós-administratiu.

En aquest sentit podem parlar comunament de quatre jurisdiccions, la civil, la penal, la contenciósa-administrativa i la laboral/social. Si la citació prové d’un jutjat de primera instància, tranquils, és un civil (disputes entre la comunitat de veïns, matrimonial, contractes, herències), per ser més concrets cal dir a grans trets que la jurisdicció civil soluciona problemes entre particulars. Si ve d’un jutjat d’instrucció és quan comencem a posar-nos nerviosos, la jurisdicció penal assegura l’ordre públic tramitant i jutjant els delictes i les faltes (pot ser que hàgim estat testimonis d’un accident, d’una baralla, d’un atracament…o el que és pitjor, part en algun d’ells), encara que pot ser que vingui d’un jutjat del social si hem tingut problemes a la feina, amb l’INEM o amb la Seguretat Social; o d’un contenciós-administratiu si el que tenim és un procediment contra l’Administració com per exemple per un recurs contra una multa de trànsit. Per embolicar-nos més, també és possible que l’assumpte vingui d’un jutjat mixt (primera instància i instrucció), en el qual es tracten tant temes civils com a penals, aquí, per distingir a quina branca del dret es refereix l’assumpte probablement caldrà mirar el tipus de procediment.

Dins de l’ordre civil i del penal també hi ha subcategories especialitzades, i per tant podem trobar que en alguns partits judicials, en matèria civil, a més dels jutjats de primera instància hi hagi jutjats especialitzats en família o mercantils. Dins de la branca penal, també podem trobar jutjats de menors o de violència domèstica. El laboral i el contecios-administratiu, com ja són suficientment especialitzats no requereixen, de moment, de més distincions.

En definitiva, aquest embolic dels cognoms del dret, malgrat el principi ens pugui portar a confusió, és essencial per conèixer la organització per matèries del dret i és un concepte que hem de tenir clar ja que essencial per poder actuar davant els jutjats i sobretot per saber com és la llei aplicable tant al procés com al fons de l’assumpte.

Així que encara que sembli que més que vuit cognoms del dret això sigui un culebrot, no us preocupeu, sense pressa però sense pausa seguirem desenredant el dret, i sens dubte cadascuna de les seves diferents jurisdiccions.

Sentencias y novelas – Sentències i novel.les

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Esta mañana he salido a correr. Correr me libera la mente, es un rato donde puedo pensar tranquilamente, sin inputs externos, desconecto el móvil y pongo en marcha la música.

Correr me va muy bien antes de decidir sobre un caso difícil, cuando tengo que redactar una sentencia, me ayuda a concentrarme en el caso y desplegar las piezas del puzle en la cabeza para ver como pueden encajar.

Después de celebrar el juicio, el juez tiene que “poner” la sentencia, generalmente, este es un trabajo solitario que se hace en la intimidad del despacho o incluso demasiado a menudo a casa los fines de semana, junto a un taza de té. Redactar una sentencia es como resolver un enigma o hacer un rompecabezas, tienes un montón de piezas, aparentemente inconexas o contrarias, que tienes que conseguir que casen y te lleven a un resultado lógico.

Durante el juicio, los abogados han defendido, cada uno, el caso desde una postura contrapuesta y te han presentado las pruebas, que a su parecer son concluentes para tomar la decisión que para cada uno de ellos es la correcta. Te das cuenta de cómo de contrapuesta puede ser la visión del mundo entre dos personas, pues para uno las cosas son negras como el carbón y para el otro son blancas como la leche.

Las pruebas que se practican en un juicio, conjugadas con las leyes te tienen que conducir la solución del problema que se plantea, y siempre tienes que salvar las trampas que te ponen las partes para decantar las balanzas a su favor.

Las sentencias, como si de una novela se tratara, tienen partes muy diferenciadas. En primer lugar, la presentación de los personajes, los protagonistas en el encabezamiento.

Seguidamente encontramos los antecedentes de hecho que nos sitúan en el contexto procesal del caso, es decir, dentro las reglas del juego, según las actuaciones que se han llevado a cabo antes del acto del juicio, dicen todo el que le ha pasado al expediente desde que nuestro abogado ha entrado el correspondiente escrito al juzgado (el que denominamos interponer la demanda) hasta antes del juicio. En nuestra novela, es donde se sitúa nuestra historia.

Los hechos probados y los fundamentos de derecho son el nudo de la trama, en los hechos el juez fija aquellos que entiende que configuran la verdad judicial según la prueba que se ha practicado en el juicio, aunque ya dijimos que la verdad judicial no siempre se corresponde con la realidad. Estos hechos probados sirven para ir a buscar cuál les es el derecho aplicable, que detallaremos en los fundamentos de derecho, donde recogemos el que denominamos el derecho positivo, aquel derecho escrito del que hablábamos en el último post, según la situación que se nos presenta. Este derecho lo aplicaremos a los hechos probados para llegar a la decisión final.

El último apartado o desenlace es la decisión (o el fallo) donde los jueces damos la solución al conflicto que se había planteado entre las partes. Aquí llega el desenlace de nuestra historia, después de nervios, tensiones, relaciones imposibles y alguna u otra mala jugada entre las partes, el juez redacta el final feliz, que generalmente lo es sólo para uno de nuestros protagonistas.

Redactar una sentencia es un ejercicio intelectual y creativo de análisis y síntesis, o es así como creo que tendría que ser, y a pesar de que parece casi obligatorio, no hacen falta cientos de folios para fundamentar una decisión, es más importante justificar de forma clara y concisa tanto en derecho como en hechos la solución adoptada a fin de que nuestros protagonistas la puedan entender y respetar. Si aún así, la historia no os ha gustado, siempre os quedará el recurso…

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Aquest matí he sortit a córrer. Córrer m’allibera la ment, és una estona on puc pensar tranquil·lament, sense inputs externs, desconnecto el mòbil i engego la música.

Córrer em va molt bé abans de decidir sobre un cas difícil, quan he de redactar una sentència, m’ajuda a concentrar-me amb el cas i desplegar les peces del trencaclosques dins el cap per veure com poden encaixar.

Després de celebrar el judici, el jutge ha de “posar” la sentència, generalment, aquesta és una feina solitària que es fa en la intimitat del despatx o fins i tot massa sovint a casa els caps de setmana al costat d’un tassa de tè. Redactar una sentència és com resoldre un enigma o fer un trencaclosques, tens un munt de peces aparentment inconnexes o contràries que has d’aconseguir que casin i et portin a un resultat lògic.

Durant el judici els advocats han defensat, cadascun el cas des de la seva postura contraposada i t’han presentat les proves, que al seu parer són concluents per pendre la decisió que per cadascun d’ells és la correcta. T’adones de com de contraposada pot ser la visió del món entre dues persones, doncs per un les coses són negres com el carbó i per l’altre són blanques com la llet.

Les proves que es practiquen en un judici, conjugades amb les lleis t’han de conduir a una solució del problema que es planteja, i sempre has de salvar les trampes que et posen les parts per decantar les balances a favor seu.

Les sentències, com si d’una novel·la es tractés, tenen parts molt diferenciades. En primer lloc, la presentació dels personatges, els protagonistes a l’encapçalament.

Seguidament hi trobem els antecedents de fet que ens situen en el context processal del cas, és a dir, dintre les regles del joc, segons les actuacions que s’han dut a terme abans de l’acte del judici, diuen tot el que li ha passat a l’expedient des que el nostre advocat ha entrat el corresponent escrit al jutjat (el que anomenem interposar la demanda) fins abans del judici. En la nostra novel.la situa la nostra història.

Els fets provats i els fonaments de dret són el nus de la trama, en els fets el jutge fixa aquells que entén que configuren la veritat judicial segons la prova que s’ha practicat en el judici, i ja vam dir que la veritat judicial no sempre es correspon amb la realitat. Aquests fets provats serveixen per anar a buscar quin els és el dret aplicable, que detallarem en els fonaments de dret, on recollim el que anomenem el dret positiu, aquell dret escrit del que parlàvem en l’últim post, segons la situació que se’ns presenta. Aquest dret l’aplicarem als fets provats per arribar a la decisió final.

L’últim apartat o desenllaç és la decisió (fallo) on els jutges donem la solució al conflicte que s’havia plantejat entre les parts. Aquí arriba el desenllaç de la nostra història, després de nervis, tensions, relacions imposibles i alguna o altra mala jugada entre les parts, el jutge redacta el final feliç, que generalment només ho és per un dels nostres protagonistes.

Redactar una sentència és un exercici intel.lectual i creatiu d’anàlisi i síntesi, o és així com crec que hauria de ser, i tot i que sembla quasi obligatori, no calen cents de folis per fonamentar una decisió, és més important justificar de forma clara i concisa tant en dret com en fets la solució adoptada a fi que els nostres protagonistes la puguin entendre i respectar. Si tot i així, la història no us ha agradat, sempre us quedarà el recurs…

Derechos y derechos

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¡No hay derecho!

¿Cuantas veces utilizamos esta expresión a lo largo del día?

Es algo que a los juristas nos parece obvio, pero ¿sabemos que cuando hablamos de “derecho” nos podemos referir a varias cosas distintas?

El derecho en su vertiente más “zen” es ideal de “justicia”, aquello que sin que sea necesaria una norma escrita específica, la sociedad reconoce que es el proceder correcto, lo que está bien. En definitiva, aquello que es ético, equitativo y honesto. Por ejemplo, es justo que se trate de igual forma a todo el mundo, sin hacer distinción por razones nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

Pero desengañaros, el Derecho no siempre es un ideal, cuando hablamos de derecho en su acepción subjetiva, el “tengo derecho a…” nos referimos a la posibilidad o la acción de pedir a jueces y tribunales que hagan cumplir las leyes. Si el perro de la vecina nos rompe un enanito del jardín, tendremos el derecho subjetivo (el poder o la acción) de pedirle que nos lo repare o compre otro y podremos acudir a los tribunales para que nos reconozcan este derecho. El resultado de accionar el derecho subjetivo no siempre coincide con ese ideal de justicia del que hablábamos, pues las reglas del juego por las que se sigue un caso en los tribunales pueden hacer que perdamos un juicio que en un principio parecía ganado, ya que la verdad “judicial” no necesariamente se ajusta a la realidad, y en eso tiene mucho que ver el trabajo del abogado.

También es derecho (derecho positivo) el conjunto de normas escritas que nos dicen como hay que actuar en la mayoría de situaciones de la vida diaria o cuando tenemos un conflicto. Para ser gráficos, es el contenido de esos códigos indescifrables que tienen los abogados en las estanterías de sus despachos.

Y no nos olvidemos del Derecho como ciencia jurídica, es decir, el que se estudia en la facultad y los artículos doctrinales que llevan de cabeza a los juristas investigadores.

Pero si hablamos de forma genérica, el Derecho es una forma de resolución de conflictos de la que se dota la sociedad y que asegura la convivencia y la paz social. Y esa es la importancia del derecho, que, aunque a veces no lo parezca, es necesario para convivir. El derecho nace con la civilización, se conservan compilaciones de leyes escritas tan antiguas como el código de Hammurabi del 1760 a.C. y desde entonces forma parte de nuestra vida diaria, de la de todos, pues no es sólo patrimonio de juristas.

El derecho nos acompaña desde que nacemos hasta que morimos: inscripción en el registro civil, personalidad civil, capacidad de obrar; en las relaciones personales como el matrimonio, el divorcio o las relaciones paterno-filiales; mediante los contratos como cuando compramos el periódico por la mañana, damos una conferencia o vamos a clase.

Por eso es tan importante tener nociones básicas de derecho, para movernos en el mundo real en el que vivimos.

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No hi ha dret!

Quantes vegades utilitzem aquesta expressió al llarg del dia?

És quelcom que als juristes ens sembla obvi, però sabeu que quan parlem de “dret” ens podem referir a coses diferents?

El dret en el seu vessant més “zen” és l’ideal de “justícia”, allò que sense que sigui necessària una norma escrita específica, la societat reconeix que és la conducta correcta; “el que està bé”. En definitiva allò que és ètic, equitatiu i honest. Per exemple, és just que es tracti d’igual forma a tothom, sense fer distinció per raons naixement, raça, sexe, religió, opinió o qualsevol altra condició o circumstància personal o social.

Però desenganyeu-vos, el Dret no sempre és un ideal, quan parlem de dret en la seva accepció subjectiva, el “tinc dret a…” ens referim a la possibilitat o l’acció de demanar a jutges i tribunals que facin complir les lleis. Si el gos de la veïna ens trenca un nan del jardí, tindrem el dret subjectiu (el poder o l’acció) de demanar-li que ens el repari o en compri un altre i podrem anar als tribunals perquè ens reconeguin aquest dret. El resultat d’accionar aquest dret subjectiu no sempre coincideix amb aquest ideal de justícia del que parlàvem, doncs les regles del joc per les quals se segueix un cas en els tribunals poden fer que perdem un judici que al principi semblava guanyat, ja que la veritat “judicial” no necessàriament s’ajusta a la realitat, i en això hi té molt a veure el treball de l’advocat.

També és dret (dret positiu) el conjunt de normes escrites, que ens diuen com cal actuar en la majoria de situacions de la vida diària o quan tenim un conflicte. Siguem gràfics, és el contingut d’aquests codis indesxifrables que tenen els advocats a les estanteries dels seus despatxos.

I no ens oblidem del Dret com a ciència jurídica, és a dir, el que s’estudia en la facultat i els articles doctrinals que porten de cap als juristes investigadors.

Però si parlem de forma genèrica, el Dret és una forma de resolució de conflictes de la qual es dota la societat i que assegura la convivència i la pau social. I aquesta és la importància del dret, que encara que de vegades no ho sembli, és necessari per a la convivència. El dret neix amb la civilització, es conserven compilacions de lleis escrites tan antigues com el codi de Hammurabi del 1760 a. de C. i des de llavors forma part de la nostra vida diària, de la de tots, doncs no és només patrimoni dels juristes.

El dret ens acompanya des que naixem fins que morim: inscripción al registre civil, personalitat civil, capacitat d’obrar; en les relacions personals com el matrimoni, el divorci o les relacions paterno-filials; mitjançant els contractes com quan comprem el diari al matí, donem una conferència o anem a classe.

Per això és tan important tenir nocions bàsiques de dret, per moure’ns en el món real en el que vivim.

#inconformista

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En uno de mis viajes, subí un volcán en erupción, el Villarrica, en Chile.

Cuando llegamos al borde del cráter, se podía ver el lago de lava y las explosiones que se sucedían periódicamente nos chamuscaban las pestañas. Llegar a la cima del volcán fue extenuante, un camino difícil, con nieve y hielo, pero la recompensa fue inmensa. El paisaje era inigualable, la lava brillaba de un rojo intenso, y la sensación de la fuerza de la naturaleza nos invadía.

Después de dos días de curso de #inconformistas con Josef Ajram e Isra García, me siento un poco como cuando subí a ese volcán, muy satisfecha de haber podido estar allí. No os engañaré, el camino ha sido duro (16 intensas horas) pero gratificante, nos han acompañado dos expertos guías que han compartido con nosotros, no sólo técnicas, sino también valores que ahora habrá que aplicar a la vida diaria, y seguro que servirán para iniciar nuevos proyectos profesionales.

Processed with RookieEn derecho, el camino también es costoso, como por ejemplo cuando te llega una citación del juzgado y no sabes de que se trata, o cuando estas firmando un convenio de divorcio, sus palabras siempre son indescifrables, por eso, y con las pilas cargadas, seguiré desenredando el derecho para todos aquellos que me queráis seguir, hasta acercarnos a la cima, con la intención de ayudar a entender un poco más del mundo que nos rodea.

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En un dels meus viatges, vaig pujar un volcà en erupció, el Villarrica, a Xile.

Villarrica 2Quan vam arribar a la vora del cràter, es podia veure el llac de lava i les explosions, que se succeïen periòdicament, ens socarrimaven les pestanyes. Arribar al cim del volcà va ser extenuant, un camí difícil, amb neu i gel, però la recompensa va ser immensa. El paisatge era inigualable, la lava brillava d’un vermell intens, i la sensació de la força de la naturalesa ens envaïa.

Després de dos dies del curs #inconformistes amb en Josef Ajram i l’Isra García, em sento una mica com quan vaig pujar a aquell volcà, molt satisfeta d’haver pogut estar allí. No us enganyaré, el camí ha estat dur (16 intenses hores) però gratificant, ens han acompanyat dos experts guies que han compartit amb nosaltres, no només tècniques, sinó també valors que ara caldrà aplicar a la vida diària, i que de ben segur serviran per iniciar nous projectes professionals.

En el dret, el camí també és costós, com per exemple quan t’arriba una citació del jutjat i no saps de que es tracta, o quan estas signant un conveni de divorci, les seves paraules sempre són indesxifrables, per això, i amb les piles carregades, seguiré desenredant el dret per a tots aquells que em vulgueu seguir, fins a apropar-nos al cim, amb la intenció d’ajudar a entendre una mica més del món que ens envolta.inconformistas

El carnaval o el fraude de ley – El carnestoltes o el frau de llei

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Estamos carnaval, por lo que no podemos menos que dedicarle hoy nuestro pequeño capítulo…

Carnaval o fraude de ley.

En carnaval está permitido ir por la calle vestido de enfermera, banquero-preso, de Luke Skywalker o Bob esponja, pero en realidad debajo del disfraz estamos nosotros.

El fraude de ley, cual disfraz que nos podemos poner en carnaval, utiliza una norma que se llama de cobertura, permitida para un supuesto determinado (que esté permitido disfrazarse en carnaval, y podamos aparentar otra persona), para aplicarlo en otro diferente (que tenemos una identidad propia, única e irrepetible). Es decir, que la norma de cobertura o disfraz, nos lo ponemos para aparentar ser quien no somos, y así obtener un beneficio, como por ejemplo ser el “pequeño Nicolás” para que nos inviten a las copas en la discoteca….

Sin embargo, debajo del disfraz, realmente estamos nosotros, es decir que en esencia no somos “el pequeño Nicolás”, sino María, Juan o Ángel. En este sentido, nuestra identidad real sería la norma defraudada, que es la que intentamos eludir con el fraude de ley, porque buscamos que no nos reconozcan para no pagar las copas.

Pero el camarero se ha dado cuenta de que bajo el disfraz está Ángel , por lo que diga lo que diga, al final pagará la ronda, ésta es la consecuencia del fraude de ley, en realidad lo que prima es la esencia de quien hay debajo, por lo que nos aplicarán la norma que hemos intentado eludir, nuestra propia identidad….

Un caso real y habitual de fraude de ley se da cuando un empresario al contratar un trabajador pretende cubrir una necesidad permanente de la empresa (por lo que debería hacerle un contrato indefinido), pero le hace un contrato temporal.

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Estem en període de carnestoltes, per la qual cosa no podem fer menys que dedicar-li avui el nostre petit capítol…

El carnestoltes o el frau de llei.

Durant el carnestoltes està permès anar pel carrer vestit d’infermera, de banquer-pres, de Luke Skywalker o de Bob esponja, però en realitat sota la disfressa hi som nosaltres.

El frau de llei, com si d’una disfressa es tractés i que ens podem posar per carnestoltes, utilitza una norma que es diu de cobertura, permesa per a un supòsit determinat (durant el carnestoltes ens podem disfressar, per aparentar un altre) per aplicar-ho en un altre de diferent (que tenim una identitat pròpia, única i irrepetible). És a dir, que la norma de cobertura o disfressa, ens la posem per aparentar ser qui no som, i així obtenir un benefici, com per exemple ser el “petit Nicolás” perquè ens convidin a les copes a la discoteca….

No obstant això, sota la disfressa, realment hi som nosaltres, és a dir que en essència no som “el petit Nicolás”, sinó la Maria, en Joan o l’Àngel. En aquest sentit, la nostra identitat real seria la norma defraudada, que és la que intentem evitar amb el frau de llei, perquè busquem que no ens reconeguin per no pagar les copes.

Però el cambrer s’ha adonat que sota la disfressa hi ha l’Àngel, per la qual cosa digui el que digui, al final pagarà la ronda, aquesta és la conseqüència del frau de llei, en realitat el que prima és l’essència de qui hi ha sota, per la qual cosa ens aplicaran la norma que hem intentat eludir, la nostra pròpia identitat….

Un cas real i habitual de frau de llei el podem trobar quan un empresari contracta un treballador per cobrir per una necessitat permanent de l’empresa (per la qual cosa li hauria de fer un contracte indefinit) però li fa un contracte temporal.

Tasas judiciales – Taxes judicials

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TASAS JUDICIALES

Seguro que habeis oído hablar de las tasas judiciales? Pensais que esto es sólo cosa de abogados? Pues vais muy equivocados.

La tasa judicial es una cantidad de dinero (a partir de 150 euros) que el Estado ha decidido que hay que pagar para hacer uso de la justicia.

La Constitución dice que se debe garantizar el derecho de todos los ciudadanos de acceder a una justicia efectiva, es decir, que un juez resuelva nuestros conflictos en un plazo razonable …. entonces, ¿cuál es el problema con las tasas?

Pues que las tasas dificultan este acceso a los tribunales, son un peaje, y como si de una autopista se tratara, siempre pagamos, aunque la vía esté colapsada, aunque no podamos llegar a tiempo a nuestro destino, o que nos equivoquemos de salida. La tasa judicial se paga a fondo perdido, pues aunque no ganemos el caso, no se nos devuelve. Y si no podemos pagar la autopista, deberemos coger la general, pero hasta que no arreglen las carreteras, quizás no llegaremos nunca a nuestro destino… Las tasas han transformado el que, según la Constitución, debería ser una autovía, en un autopista de pago.

Entorno a las tasas judiciales se ha generado un movimiento de rechazo por parte de abogados, jueces, fiscales, secretarios judiciales, juristas de todo tipo y también por parte de algunos agentes sociales que, promovido con gran acierto y eficacia por la “brigada tuitera”, ha fomentado la conciencia de lo que suponen las tasas y la necesidad de su eliminación.

Y es que las tasas judiciales nos perjudican a todos.

Hay que tener en cuenta que, como dije en mi primer post, el derecho forma parte de nuestra vida diaria, de la de todos, y cuando este derecho es vulnerado, debemos poder ejercer nuestra acción ante los tribunales. La justicia es uno de los pilares fundamentales del Estado y hay que facilitar-le acceso a todo el mundo.

Me adhiero, por tanto, al manifiesto de la “brigada tuitera” y a sus reivindicaciones. Y tú, ¿estás de acuerdo con las tasas judiciales? #T

TAXES JUDICIALS

Segur que heu sentit parlar de les taxes judicials? Penseu que això és cosa d’advocats? Doncs aneu molt equivocats.

La taxa judicial és una quantitat de diners (a partir de 150 euros) que l’Estat ha decidit que s’ha de pagar per fer us de la justícia.

La Constitució diu que s’ha de garantir el dret de tots els ciutadans d’accedir a una justícia efectiva, és a dir, que un jutge resolgui els nostres conflictes en uns terminis raonables…. i doncs, quin és el problema amb les taxes?

Doncs les taxes dificulten aquest accés als tribunals, són un peatge, i com si d’una autopista es tractés, sempre paguem, encara que la via estigui colapsada, encara que no puguem arribar a temps al nostre destí, o que ens equivoquem de sortida. La taxa judicial es paga a fons perdut, doncs encara que no guanyem el cas, no se’ns retorna. I si no podem pagar l’autopista, haurem d’agafar la general, però fins que no arreglin les carreteres, potser no arribarem mai al nostre destí… Les taxes han transformat el que, segons la Constitució, hauria de ser una autovia, en un autopista de pagament.

Entorn a les taxes judicials s’ha generat un moviment de rebuig per part d’advocats, jutges, fiscals, secretaris judicials, juristes de tot tipus i també per part d’alguns agents socials que, promogut amb gran encert i eficàcia per la “brigada tuitera”, ha fomentat la consciència del que suposen les taxes i la necessitat de la seva eliminació.

I és que les taxes judicials ens perjudiquen a tots.

Cal tenir en compte que, com vaig dir en el meu primer post, el dret forma part de la nostra vida diària, de la de tots, i quan aquest dret és vulnerat, hem de poder exercir la nostra acció davant dels tribunals. La justícia és un dels pilars fonamentals de l’Estat i cal preservar-ne l’accés a tothom.

M’adhereixo, per tant, al manifest de la “brigada tuitera” i a les seves reivindicacions. I tu, estàs d’acord amb les taxes judicials? #T