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Avatares y personas jurídicas

¿Quién no ha jugado a un videojuego…? desde el Tetris al Super Mario Bros, pasando por Resident Evil o el Fifa del año correspondiente. Escoges tu personaje o personajes, lo construyes con las características que más te gusten, y a jugar…

Las nuevas generaciones de adolescentes han nacido sabiendo qué significa tener un avatar. Un avatar, en la jerga del mundo virtual y en particular de los videojuegos, es nuestro “otro yo”, independiente de nosotros, con características propias que utilizamos para jugar en el entorno animado del juego.

Nuestro personaje tiene unas características físicas diferenciadas de las nuestras en el mundo real: alto, bajo, fuerte, delgado, rubio, moreno… También tiene un patrimonio distinto al nuestro, pues puede, por ejemplo, ganar monedas de oro a lo largo del juego como Super Mario; recibir “bonos o regalos” y actuar frente a otros jugadores o contra los malos del juego… Sin embargo, cuando nuestro avatar se equivoca o no consigue el objetivo, también sabemos que lo paga con una vida….

La persona jurídica también es una ficción por la que se le atribuye subjetividad, en este caso, a una organización social como puede ser una sociedad mercantil, una asociación o una fundación (como Sony Corporation, Nintendo Co, LTD., o la Asociación Española del juego Digital) y por lo tanto, y en la línea de buscar símiles, podemos decir que no deja de ser el avatar de una persona física o grupo de personas que deciden crear su propio alter ego en el mundo jurídico. Como ente independiente de quien lo forma, le tendremos que poner un nombre (Avatar SL.,  o Fundación Game Over), tendrá capacidad jurídica, capacidad de obrar, patrimonio diferenciado y responsabilidad propia, igual que Mario en su juego.

Nuestro avatar tendrá derechos y obligaciones que cumplir, y podrá actuar jurídicamente en nuestro mundo real.

Podemos decir que la persona jurídica tiene, en principio, las mismas capacidades que una persona física mayor de edad, de lo que ya hablamos en el post anterior sobre la personalidad https://desenredandoelderecho.com/2015/04/15/persona-fisica-persona-civil-persona-social/

Sin embargo, por la propia naturaleza de la misma, hay limitaciones a ciertas responsabilidades, por ejemplo, las penales. A diferencia de la persona física, persona jurídica, en España, hasta hace poco no tenía responsabilidad en ámbito penal, pues se entendía que detrás de un delito siempre había una persona física responsable, que sería, en su caso, quien cumpliría la pena privativa de libertad. Pues es lógico pensar que más allá de lo que ocurra en los videojuegos, no podemos encerrar a una persona jurídica entre rejas.

Con la globalización y la entrada de nuevos conceptos de inspiración anglosajona en nuestro derecho, se ha introducido en los países del Civil Law, como España o Alemania, la responsabilidad penal de la persona jurídica. Así pues, la persona jurídica, nuestro avatar, si no cumple las normas, responderá, al igual que una persona física, tanto en el ámbito civil, como en el ámbito penal. Finalmente se permite que, por ejemplo, nuestro avatar, de cometer un delito o obtener un beneficio de la comisión del mismo, lo pague con su vida, es decir, con su disolución o cierre por condena en una sentencia firme.

Pero como buen avatar en un videojuego, nuestra persona jurídica podrá comprar vidas extras para evitar el fatal desenlace, pues para escapar de ésta posible condena de muerte, la reforma del Código Penal español que entra en vigor en julio, prevé la posibilidad de eximirla de responsabilidad penal si se han cumplido un programa de compliance penal que supone introducir en la empresa modelos de organización  y gestión   que   incluyan   las  medidas  de  vigilancia  y control  idóneas  para prevenir  delitos  que pueda cometer esa persona jurídica o  para  reducir  de forma  significativa  el riesgo  de  su comisión.

Así que si nuestros avatares no quieren quedarse en la pantalla de GAME OVER tienen que empezar a pensar en introducir sistemas de Compliance Penal. Porqué…¿queréis seguir jugando, verdad?

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Avatars i persones jurídiques

Qui no ha jugat a un videojoc…? des del Tetris al Super Mario Bros, passant pel Resident Evil o el Fifa de l’any corresponent. Esculls el teu personatge o personatges, els construeixes amb les característiques que més t’agraden i a jugar…

Les noves generacions d’adolescents han nascut sabent què significa tenir un avatar. Un avatar, en l’argot del món virtual i en particular dels videojocs, és el nostre “altre jo”, independent de nosaltres, amb característiques pròpies que utilitzem per jugar en l’entorn animat.

El nostre personatge té unes característiques físiques diferenciades de les nostres en el món real: pot ser alt, baix, fort, prim, ros, pel-roig… També té un patrimoni diferent al nostre, per exemple pot guanyar monedes d’or al llarg del joc com en Super Mario; rebre “regals o bonus” i actuar davant dels altres jugadors o contra els dolents del joc… No obstant això, quan el nostre avatar s’equivoca o no aconsegueix l’objectiu, també sabem que ho paga amb una vida….

La persona jurídica també és una ficció per la qual se li atribueix subjectivitat, en aquest cas, a una organització social com pot ser una societat mercantil, una associació o una fundació (com Sony Corporation, Nintendo Co, LTD., o l’Asociació Espanyola del Joc Digital) i, per tant, i en la línia de buscar símils, podem dir que no deixa de ser l’avatar d’una persona física o grup de persones que decideixen crear el seu propi alter ego en el món jurídic. Com a ens independent de qui el forma, li haurem de posar un nom (Avatar SL., o Fundación Game Over), tindrà capacitat jurídica, capacitat d’obrar, patrimoni diferenciat i responsabilitat pròpia, igual que en Mario en el seu joc.

El nostre avatar tindrà drets i obligacions que complir, i podrà actuar jurídicament al nostre món real.

Podem dir que la persona jurídica té, en principi, les mateixes capacitats que una persona física major d’edat, com ja en vaig parlar en el post anterior sobre la personalitat: https://desenredandoelderecho.com/2015/04/15/persona-fisica-persona-civil-persona-social/

No obstant això, per la seva pròpia naturalesa, hi ha limitacions a certes responsabilitats, per exemple, les penals. A diferència de la persona física, la persona jurídica, a Espanya, fins fa poc no tenia responsabilitat en àmbit penal, ja que s’entenia que darrere d’un delicte sempre hi havia una persona física responsable, que seria qui compliria la pena privativa de llibertat. Doncs és lògic pensar que més enllà del que passi en els videojocs, no podem tancar a una persona jurídica entre reixes.

Amb la globalització i l’entrada de nous conceptes d’inspiració anglosaxona en el nostre dret, s’ha introduït als països del Civil Law, com Espanya o Alemanya, la responsabilitat penal de la persona jurídica. Així doncs, la persona jurídica, el nostre avatar, si no compleix les normes, respondrà, igual que una persona física, tant en l’àmbit civil com en l’àmbit penal. Finalment es permet que, per exemple, el nostre avatar, si comet un delicte o n’obté un benefici, ho pagui amb la seva vida, és a dir, amb la seva dissolució o tancament per condemna en una sentència ferma.

Però no us espanteu, com tot bon avatar en un videojoc, la nostra persona jurídica podrà comprar vides extres per evitar el fatal desenllaç, doncs per escapar d’aquesta possible condemna de mort, la reforma del Codi Penal espanyol que entra en vigor al juliol, preveu la possibilitat d’eximir-la de responsabilitat penal si s’han complert un programa de compliance penal que suposa introduir a l’empresa uns models d’organització i gestió que incloguin les mesures de vigilància i control idònies per prevenir delictes que pugui cometre aquesta persona jurídica o per reduir de forma significativa el risc de la seva comissió.

De manera que si els nostres avatars no volen quedar-se a la pantalla de GAME OVER han de començar a pensar a introduir sistemes de Compliance Penal. Perquè…voleu seguir jugant, oi?

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Persona física, persona civil, persona social.

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Persona física, persona civil, persona social.

En mi escuela en Tarragona se proponía un lema que nos acompañaba durante todo el curso escolar. Un año fue: “lo que vale es ser persona”. Esta es una de las frases que ha marcado mi vida.

Ser persona en el ámbito social quiere decir actuar honestamente, de buena fe, ayudar al prójimo, ser consecuente con tus actos, etc., en definitiva, significa comportarse según lo que se considera socialmente aceptado, hacer lo que quieras mientras no molestes a los demás.

No se si este hecho marcó mi orientación profesional, pero profundicé en lo que quería decir ser persona cuando empecé la asignatura de derecho civil 1. De hecho, ser persona, más allá de las consideraciones sociales, tiene esencialmente connotaciones jurídicas. Es decir, cuando en derecho hablamos de la “persona”, nos referimos a un “ente” o “ser” que es apto para ser titular de derechos y obligaciones. La personalidad o capacidad jurídica es la aptitud de aquella persona para ser titular de estos derechos y obligaciones; es la atribución de subjetividad jurídica a quien acaba de nacer, momento a partir del cual podremos decir que este ser ya puede ser titular, por ejemplo, de derechos fundamentales o de determinado patrimonio.

Somos personas a efectos jurídicos (según la última reforma del artículo 30 del Código Civil y 211-1 Código Civil de Cataluña), desde el nacimiento, y, a pesar de que parece lógico, no siempre ha sido así. Hasta hace poco, además, había que vivir de forma independiente durante 24 horas y tener forma humana; pero los tiempos cambian y, con los nuevos adelantos tecnológicos, la ley considera que por el solo hecho de nacer vivos ya tenemos derecho a ser personas.

Así pues, podemos tener 80 años y no haber sido nunca “persona” en la acepción social, pero en cambio, en derecho, persona lo somos todos por el solo hecho de nacer, es un derecho innegable, la personalidad nace y muere con nosotros y tiene un montón de efectos sobre nuestra esfera jurídica (en el mundo del derecho que nos rodea). Desde que somos persona, el derecho nos abraza de forma inseparable y desde entonces adquirimos capacidad jurídica.

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Persona física, persona civil, persona social.

A la meva escola a Tarragona es proposava un lema que ens acompanyava durant tot el curs escolar. Un any va ser: “el que val és ser persona”. Aquesta és una de les frases que ha marcat la meva vida.

Ser persona en l’àmbit social vol dir actuar honestament, de bona fe, ajudar els altres, ser conseqüent amb els teus actes, etc., en definitiva, significa comportar-se segons el que es considera socialment acceptat, fer el que vulguis mentre no molestis els altres.

No se si aquest fet va marcar la meva orientació professional, però vaig apronfundir sobre el que volia dir ser persona quan vaig començar l’assignatura de dret civil 1. De fet, ser persona, més enllà de les consideracions socials, té essencialment connotacions jurídiques. És a dir, quan en dret parlem de la “persona”, ens referim a un “ens” o “ésser” que és apte per ser titular de drets i obligacions. La personalitat o capacitat jurídica és l’aptitud d’aquella persona per ser titular d’aquests drets i obligacions; és l’atribució de subjectivitat jurídica a qui acaba de néixer, moment a partir del qual podrem dir que aquest ésser ja pot ser titular, per exemple, de drets fonamentals o de determinat patrimoni.

Som persones a efectes jurídics (segons l’última reforma de l’article 30 del Codi Civil i 211-1 Codi Civil de Catalunya), des del naixement, i, tot i que sembla lògic, no sempre ha estat així. Fins fa poc, a més, calia viure de forma independent durant 24 hores i tenir forma humana; però els temps canvien i, amb els nous avenços tecnològics, la llei considera que pel sol fet de néixer vius ja tenim dret a ser persones.

Així doncs, podem tenir 80 anys i no haver sigut mai “persona” en l’accepció social, però en canvi, en dret, persona ho som tots pel sol fet de néixer, és un dret innegable, la personalitat neix i mor amb nosaltres i té un munt d’efectes sobre la nostra esfera jurídica (en el món del dret que ens rodeja). Des que som persona, el dret ens abraça de forma inseparable i des de llavors adquirim capacitat jurídica.